El Modelo de Parlamento Europeo, una de las mejores
experiencias de mi vida.
Me he enfrentado a muchos desafíos que debido a mi carácter
me impedían desarrollar habilidades tales como la expresión oral en su forma
plena, he aprendido mucho sobre temas de actualidad, pero sobretodo, he formado
una pequeña gran familia.
El primer día, nada más llegar, en la ceremonia de apertura
me tuve que enfrentar a mi primer desafío: Hablar en público. Me tocaba
realizar el discurso de apertura de mi delegación que fue este:
El mundo necesita personas inquietas, personas
que aprecien en cada gesto, en cada emoción las miles de fibras que tejen el
apasionante mundo que cada día nos ve despertar y que estén dispuestos a
plantar cara a un destino incierto buscando soluciones que nos impliquen a
todos y que nos hagan redescubrir nuestra propia humanidad.
Teniendo en cuenta la crisis política por la que
estamos pasando actualmente es imprescindible tener un mínimo de formación en
este aspecto, abrir los ojos y hacernos conscientes que esto es de todos y para
todos.
Si os paráis a pensar en qué estamos haciendo
aquí, seguramente lo primero que penséis será : estamos aquí para aprender como funciona el Parlamento o
como podemos desenvolvernos en el mundo
de la política, pero el Modelo de Parlamento Europeo va más allá. Nos acerca la
posibilidad de soñar con un futuro tejido por nuestras propias manos y nos
permite sentir el peso del poder recayendo en cada uno de nuestros hombros.
¿Poder? Sí, el poder de cambiar el mundo , de mejorar vidas, historias,
personas. Modificar el rumbo de la historia desde el dialogo, el compromiso, la
tolerancia, el respeto, y la educación. Seremos capaces de decirles a todos
aquellos que están ahí arriba, que los de aquí abajo, los futuros profesores,
abogados, arquitectos, médicos.. los futuros habitantes del mundo quieren
sentirlo como suyo.
Este programa rompe el ritmo frenético donde nos
hemos visto inmersos, para el tiempo y por un momento descose nuestras alas y
nos deja el cielo libre para sobrevolar por todos nuestros pensamientos y
nuestra realidad, analizándola y viendo que cosas podemos y debemos mejorar.
Es verdaderamente emocionante sentirte parte de
algo que parece tan pequeño como unas simples conversaciones entre personas
preocupadas por su situación y que luego evoluciona y llega a convertirse en
todo esto , algo que rezuma grandeza por cada sílaba que compone su nombre.
Es increíble la suerte que tenemos todos y cada
uno de nosotros de formar parte de una actividad tan única, tan increíble y tan
indescriptible como es el MEP que nos ayuda a ser más activos, más conscientes,
más humanos y a darnos cuenta que un país justo donde el respeto y la
tolerancia tengan la primacía, no es algo utópico sino algo real, como esta
enorme experiencia que ensancha nuestra mente y nuestra alma.
Cuando lo escribí, lo escribí desde el corazón.
Explicado objetivamente el MEP es un programa donde se reúnen jóvenes de toda
Europa y debaten sobre temas de actualidad llegando a conclusiones, elaborando
resoluciones que más tarde se exponen en la Asamblea General. Visto desde este
punto de vista, el MEP puede parecer aburrido, pero ahora que ya he mostrado
mis expectativas del MEP voy a relatar mi experiencia verdadera.
Partiendo desde el punto de que lo que dejé
escrito en mi discurso era lo que yo creía, creo que no me equivoqué en ninguna
cosa. Y además de todo lo que creía que me iba a aportar, el MEP superó mis
expectativas llevando esta experiencia a una de las mejores de mi vida.
Fueron tan sólo cuatro días, pero cuatro días muy
intensos.
El primer día tuvimos la ceremonia de apertura
nada más llegar a Santiago de Compostela, y tras ello la primera reunión por
comisiones donde realizamos un brainstorming para aclarar las ideas principales
a debatir durante los siguientes días. La primera toma de contactó supuso un
valor de aprendizaje y un desafío enorme. Supuso hablar en público delante de
100 personas lo que supuso un gran paso para mí y una gran sorpresa al ver que
no estaba nerviosa.
El segundo día fue intenso. Reunión por
comisiones durante toda la mañana donde desarrollé habilidades tales como la
escucha activa, la exposición oral clara de las ideas, la colaboración con los
compañeros y la empatía con ellos. Por la tarde realizamos una visita a la
Catedral lo que supuso un respiro para luego volver a comisiones a trabajar. En
mi comisión tratábamos el tema de “La integración de los discapacitados” y
dentro de este tema: la educación, el trabajo, el ocio y los derechos.
El domingo terminamos de elaborar las
resoluciones por comisiones lo que supuso una gran satisfacción ya que en esta
última reunión ví como mis habilidades habían evolucionado: Me expresaba de
manera más clara, sintetizaba con mayor facilidad y mi participación dentro de
la comisión había aumentado. Aunque estaba satisfecha con mi trabajo, se que lo
podría haber hecho mucho mejor lo cual me da fuerzas para mejorar en próximos
programas parecidos a este.
La tarde de domingo se reservó para las “charlas
informales” donde nos preparamos para la Asamblea General del lunes aclarando
ideas y resolvimos posibles dudas.
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