La semana del 19 al 25 de noviembre estuve participando como
voluntaria en la sesión internacional del Modelo de Parlamento Europeo (MEP).
EL MEP es un programa involucrado en enseñar a los jóvenes
de hoy en día el funcionamiento interno de un parlamento real. Consiste en
varias fases: la sesión regional, la sesión nacional y la sesión internacional. En cada sesión los participantes se reúnen por comisiones
para llegar a soluciones reales a los problemas que hay actualmente en la sociedad
preparando así resoluciones durante varios días. Estas resoluciones serás leídas,
debatidas y votadas durante una sesión en el parlamento de la ciudad en la que
toque. Este sistema se repite en cada sesión.
Este año, la sesión internacional se celebró en Madrid y
nuestro colegio, San Patricio, se encargaba de organizarlo. Para ello necesitó
de un personal muy entregrado que llevase todo controlado.
Viendo la importancia que conllevaba esto para el colegio
decidí formar parte de una experiencia tan gratificante inolvidable. Me ofrecí
voluntaria para ayudar en todo lo que pudiese durante esa semana.
Llegaron el sábado 17 y la bienvenida se daba en mi colegio.
Me ofrecí voluntaria para participar en la organización de la llegada de los
diferentes países. Fue una labor que fue un desafío para mí. Tenía que
enfrentarme al miedo de hablar en público y encima un plus más era que tenía
que hablar en un idioma extranjero que controlaba pero que aun así me parecía
difícil, el inglés. Al principio estaba muy nerviosa, pero poco a poco fui
cogiendo práctica y al final me resultó hasta divertido. Todos los
participantes eran muy agradables. Mi trabajo consistía exactamente en entregar
bolsas con los materiales para los delegados y presidentas de cada país así
como dirigir a las familias donde se acogían los delegados hacia sus
respectivas mesas donde le esperaban.
El domingo también se
organizaba en mi colegio pero esta vez ya tuve más contactos con los
participantes. De 9 de la mañana a 2 de la tarde estuvieron primero haciendo
actividades para conocerse entre ellos en los que yo participé ayudando a los
presidentes con sus tareas y luego se reunían por comisiones donde nosotros ya
no tuvimos mucho más que hacer.
Durante la semana salí algunas tardes con algunas de las
delegaciones a enseñar los monumentos más emblemáticos de Madrid porque me
parecía muy importante que vieran la cultura de nuestro país así como el
ambiente en las calles.
Por último el viernes 23 de 9 a 11 de la noche se realizaba
una fiesta de despedida después de una semana dura de trabajo lo que resultó
muy reconfortante. En esta fiesta mi trabajo como voluntaria consistía en
cuidar y organizar del guardarropas donde todos los delegados habían dejado sus
pertenencias y en servir las diferentes bebidas en la barra.
En conclusión, ser voluntaria en esta actividad suponía una
labor de organización y colaboración entre los distintos voluntarios para que
todo saliese perfecto, lo cual fue un desafío para nosotros. Y la verdad, es
que he sacado muchas cosas positivas de esto.
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